Fuente: La aldea irreductible
Cuentan que Carlos III, el monarca que al final terminaría siendo llamado “el mejor Alcalde de Madrid”, paseaba con su hijo, el futuro Carlos IV, que le decía:
“Padre, nosotros tenemos una importante ventaja sobre los demás hombres, y es que no nos pueden ser infieles nuestras mujeres”
El rey le preguntó la razón de tal afirmación, a lo que el entonces Príncipe de Asturias contestó:
“Señor, porque es muy difícil, por no decir imposible, que nuestras esposas encuentren a alguien con quien engañarnos y que sea superior a nosotros”
Carlos III se quedó mirándole y exclamó: “¡Qué tonto eres, hijo mío!”